martes, 25 de noviembre de 2008

NUEVOS LIBROS...

José Saramago y su nuevo libro 'El viaje del elefante'

El pretexto de Saramago para llevarnos a esta nueva historia será considerar el darle un mejor regalo al archiduque Maximiliano de Austria, que el ofrecido en su boda, de parte de su primo el Rey Juan III...


lunes 24 de noviembre de 2008


Se acaba de publicar la última obra del gran escritor José Saramago.
Cuenta el viaje épico de un elefante asiático llamado Salomón que, en el siglo XVI, tuvo que recorrer Europa por caprichos reales y absurdas estrategias, como se explica en una carta de presentación (ver carta) que su mujer ha colgado en la web de la Fundación Saramago.

'El viaje del elefante no es un libro histórico, es una combinación de hechos reales e inventados que nos hace sentir la realidad y la ficción como una unidad indisoluble, como algo propio de la gran literatura. Una reflexión sobre la humanidad en la que el humor y la ironía, marcas de la implacable lucidez del autor, se unen a la compasión con la que José Saramago observa las flaquezas humanas' (Alfaguara).


http://club-dante.blogspot.com/2008/11/jos-saramago-y-el-viaje-del-elefante.html

lunes, 24 de noviembre de 2008

La lectura:Una prioridad en Iberoamérica?

Los lectores son hoy por hoy los principales protagonistas cuando hablamos de lectura o de temas referidos a la cultura de la lengua escrita. Antes eran los libros. Y aunque estos siguen siendo esenciales en esta era de la información, ya no son el eje central. Ha habido un cambio de foco. Este desplazamiento del libro al lector favorece enormemente la democratización de las prácticas lectora y escritoras, en la medida en que pasamos del singular al plural. Hablar de lectores, en plural, significa hablar de una diversidad rica y variada de gustos, intereses, necesidades, deseos, interpretaciones y aplicaciones de la lectura y la escritura. Significa fomentar el uso de diferentes materiales de lectura para diferentes propósitos y en diferentes situaciones. Esta diversidad que parece tan obvia no lo es tanto y no lo ha sido a lo largo de la historia del libro y la lectura. Estamos actualmente viviendo una pluralidad que se refleja en la construcción de políticas, en el diseño de múltiples programas de promoción de lectura y en la búsqueda de nuevos lectores.
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http://www.cerlalc.org/revista_noviembre/index.htm









Tabla de Contenido

1.1 Propósito de la encuesta
1.2 Vistazo general
1.3 Hábitos de lectura en tiempo libre
1.4 Posición social y lectura por placer
1.5 Actitudes hacia la lectura
1.6 Internet y la lectura por placer
1.7 La lengua y la lectura de libros por placer
1.8 Géneros en la lectura por placer
1.9 Habilidades de lectura
1.10 Introducción a la lectura
1.11 Uso de bibliotecas públicas
1.12 Búsqueda de libros Online
1.13 Compra de libros por placer
1.14 Valor estimado del mercado de libros para lectura por placer
1.15 Compra de libros por placer en Internet
1.16 Fuentes informativas de libros para lectura por placer
1.17 Fuentes de oferta de libros para lectura por placer
1.18 Conclusiones

http://www.cerlalc.org/revista_noviembre/n_articulo06_a.htm





Bien lo señala la experta Eliana Yunez en su artículo sobre las políticas públicas de lectura. Hablar de políticas y no de una política, dice Yunez, es una invitación a diseñar estrategias variadas de acuerdo con las sociedades, localidades, regiones y países. Esto lleva a dos tareas de gran importancia para la formulación e implementación de políticas públicas: una, la articulación de esa diversidad. Más que crear planes, proyectos y programas desde el Estado, lo que se requiere es articular entre los agentes sociales, públicos y privados, oficiales y particulares, que puedan movilizarse a favor de la diseminación de prácticas lectoras. Y la otra tarea es la organización de las comunidades a favor de la lectura: organizarnos en la escuela, en el condominio, en la fábrica, en la comunidad, lo que potenciaría políticamente las acciones de promoción de lectura.

Esta conciencia de la necesidad de formar lectores y usuarios de la lengua escrita, como algo que resulta indispensable en la época actual considerada como la sociedad del conocimiento, se refleja en todos los campos y en todos los sectores. De allí que el tema desarrollado por la experta mexicana, Elisa Bonilla se centre en señalar el reto que tiene la escuela básica de formar a los ciudadanos de un país democrático. Esta formación implica igualmente el reconocimiento de la diversidad de lectores capaces de generar ideas propias, de conocer las ideas de otro a través de lo escrito, de responsabilizarse de su postura personal y argumentarla. Para lograr este desafío que tiene la escuela hoy, es necesario transformar la pedagogía de la lectura y la escritura. No podemos seguir pensando que hay una sola forma de leer, ni un solo tipo de texto, ni una sola razón para leer. Y de nuevo surge la multiplicidad, la diversidad. La institución educativa se fue quedando por fuera de las prácticas sociales y culturales de la lectura y la escritura y fue reduciendo y volviendo artificial la enseñanza de la lecto-escritura. Esta situación ha generado un llamado de alerta a la escuela para que revise su concepción de la lectura y la escritura y le abra de una vez por todas las puertas a las prácticas sociales de leer y escribir, verbos que definitivamente no deberían seguir conjugándose en un tiempo infinitivo, congelado y vacío de sentido. La escuela no puede continuar con una simple pedagogía de la decodificación centrada en los primeros grados, sino que tiene el desafío de desarrollar en los estudiantes destrezas, habilidades y competencias para hacer uso de la lengua escrita en todas sus dimensiones.

Por fortuna la tarea de formar lectores es un esfuerzo compartido. Una de las instituciones que tiene como misión la formación de lectores y usuarios de la lengua escrita es la Biblioteca. La revista publica un documentado artículo del especialista chileno, Ricardo López que nos muestra la transformación de las bibliotecas públicas en Chile y plantea los desafíos que tienen las bibliotecas hoy para lograr realmente convocar a una verdadera participación ciudadana y transformarse en espacios de intervención social que logren disminuir la exclusión. Es necesario que la biblioteca interactúe con su comunidad y se vuelva un espacio de socialización que logre que la gente se apropie de ella, la haga suya y genere acciones conjuntas donde los libros y los materiales de lectura no sean sólo fuentes de información sino que generen comunicación, y como acertadamente agrega López: “logren la comunicación con el desarrollo, aunque sea a la pequeña escala de las necesidades de un hombre o una mujer, que buscan —como lo hacen cotidianamente— dar un pequeño paso para librarse de su pobreza. Al menos así acontece en Chile y, seguramente, en el resto de Latinoamérica.”

En esta misma línea, la promoción de la lectura también es un asunto de los editores quienes cada vez más amplían su conocimiento del público lector. No basta con tener en el imaginario al lector, es necesario que este sector se de cuenta del compromiso social que tiene con la formación de una sociedad lectora. Preguntas como ¿es el editor un promotor de lectura? ¿Es parte de su profesión promoverla? son el centro de las reflexiones del editor argentino, Leandro de Sagastizabal.

Esta reivindicación del lector ha generado no sólo programas, proyectos, políticas y acciones que se ocupan de estimular las prácticas lectoras, sino que está orientando los estudios de tipo cualitativo tendientes a observar el comportamiento lector, a indagar sobre las actitudes, las motivaciones y los usos que se le dan a los libros y la lectura en las sociedades actuales. El CERLALC está adelantando un trabajo para la formulación de una Metodología para la medición del comportamiento lector en Iberoamérica . Por esta razón la revista ha querido publicar una encuesta adelantada en Canadá durante el 2005, que indaga sobre los gustos lectores, sobre la compra de libros por placer de los lectores de habla inglesa y francesa de ese país y sobre los usos de las bibliotecas públicas y de internet.

En esta época donde la globalización tiende en muchos aspectos a homogenizar, la mirada hacia los lectores y la promoción de la lectura abre la posibilidad de reivindicar la diversidad cultural de nuestros países.

http://www.cerlalc.org/revista_noviembre/editorial_2.htm






Antes de hacer conjeturas sobre el tema, me gustaría pensar sobre las etimologías. Políticas viene del griego polis y se refiere a ciudad que, a diferencia del campo, implica civilidad, noción que se refiere a la ciudadanía, como práctica de quién tiene poder sobre la ciudad.

En general y en el sentido común, política está asociada en el régimen republicano a políticos, ciudadanos electos por el pueblo como sus representantes, para en su nombre ejercer el poder, poder en defensa de los intereses de todos los demás ciudadanos que no pueden ocuparse de estas funciones, ya que se ocupan de otras. La acción de los políticos, hasta el siglo diecisiete, se llamaba policía, el conjunto de la organización administrativa de una sociedad. El valor semántico de la palabra se alteró para la acepción de servicio de control y vigilancia, la organización represiva que conocemos, cuando los hombres del campo, rebelados contra la situación de explotación de las cortes, pasaron a rogar con vehemencia, (del latín rogare, abrogare ) a reivindicar sus derechos, haciéndose arrogantes, gente ruda y grosera. Estos miserables del campo, que los habitantes de las ciudades miraban con malos ojos, eran obligados a permanecer fuera del perímetro urbano, en villas, lo que dio origen al término villano, con un sentido depreciado.

Cuando el sistema administrativo se hizo represivo, en función de los hechos que llevaron a la intervención en la ciudad –un caso para la policía– más que nunca la ciudad se acordó de sus orígenes democráticos, en el ágora griego, con las decisiones tomadas por voto de los ciudadanos, hombres (y solamente hombres) libres.

El pueblo, visto con desconfianza y desprecio por los que los representaban, era llamado turba, donde el verbo era perturbar, y el sustantivo turbulencia. En su expresión cuantitativa, el pueblo ( singular ) es compuesto de muchos ( plural ), en el latín multus, donde la amenaza que genera cuando reivindica, lo que da origen al tumulto.

Para evitar que la violencia se hiciera regla, los civiles dirigentes (ya que la policía había pasado a ser identificada como la fuerza de represión, como la clase guerrera, - que ironía! aquella que debe defender la paz y el orden….) se identificaron como civilizados, los que podían actuar con civilidad, cosa posible con la retracción de la nueva policía.

La idea de que todos somos iguales y de que tenemos los mismos derechos está presente en los más antiguos documentos civilizatorios, como el Génesis, en el que la propiedad de la tierra es explicitada como un derecho de todos. Algunos milenios más tarde, en la Revolución Francesa, ésto quedó consignado en leyes, que podrían, de hecho, haber transformado los ciudadanos en compañeros y camaradas, etimológicamente, aquellos que reparten el pan entre sí y comparten la misma cama o cámara.

En inglés, los términos police y policy apuntan bien a la sutileza de la diferencia. Hacer política es, pues, una manera de (ad) ministrar la sociedad, con civilidad. Administrar es conducir con maestría, aproximarse de la actuación de un maestro, en dirección de un grupo, de un negocio, de una comunidad. Hacer política, para Aristóteles, era una acción intrínsicamente relacionada a la ética. Por lo tanto, su ejercicio está relacionado con el espíritu de justicia, con el principio de respeto mutuo: una acción, donde voluntad debe tener en vista el bien común, una actividad (neg-ocio) que cabe en todas las instancias o niveles de representación del pueblo, de una comunidad, de un grupo.

Nadie puede, en sana conciencia, decir que no se interesa por política. Nadie puesto al frente de cualquier responsabilidad -una familia, una escuela, una biblioteca, un museo, un centro cultural, una guarnición militar, un hospital, una estación de trenes o de buses, un edificio, un condominio, etc.– puede eximirse de una actuación política. Hay una política de habitación, de transporte, de educación, de cultura, de comercio, de industria, de comunicación, etc. y ella se refleja de forma efectiva sobre la vida de cada uno y de todos, queramos o no.

Nada hay de extraordinario, pues, en que hablemos de políticas de lectura. Políticas en plural es un indicativo de que la diversidad de intereses, de posibilidades, de contextos nos invita, a cuenta del sentido común, a diseñar diferentes estrategias de promoción de la lectura, de acuerdo a las sociedades, localidades, regiones, países. Urge crear, mas que planes, proyectos y programas, una articulación entre los agentes sociales públicos y privados, oficiales y particulares, que puedan movilizarse en favor de la diseminación de prácticas de lectura como condición para una ciudadanía de hecho. Esto sería crear una política.

En general, creemos que el Estado debe responsabilizarse por proveer los medios e incentivar con la definición de planes o programas, el trabajo como el principal y único obligado a promocionar ciertas acciones sociales. Sin embargo, esta consideración –en parte verdadera– merece algunas reflexiones. El Estado democrático se hace efectivo a través de un sistema de alternancia de gobierno y los gobiernos poco toman en cuenta las iniciativas bien sucedidas que ya estén atendiendo sus fines. Los gobiernos, con frecuencia, optan por descontinuar acciones iniciadas por otros anteriores y tienen una visión genérica e inmediatista de las soluciones, desconociendo experiencias y no permitiendo la viabilización de las iniciativas que de ellos dependen.

Por otro lado, ¿Quiénes son los que tienen la obligación de promover la salud? ¿Solamente los médicos, odontólogos y los ministerios del área ? o ¿La salud también depende de la calidad del agua y del aire, de la limpieza pública y de las condiciones de salubridad y de seguridad en el trabajo? ¿Quiénes son los que deben tratar los temas relacionados con la educación? ¿Escuelas, bibliotecas y profesores, solamente ? o ¿La educación también afecta a las familias ( que introducen a los niños en los primeros ejercicios de convivencia social ), a los museos, a los sistemas de comunicación de masa, a los editores y libreros, a los productores de cultura, de una manera general ?

La sociedad civil, que incluye sus diversas instituciones, puede y debe tomar para sí, no sólo la demanda por respaldo y fortalecimiento para la resolución de sus necesidades, sino también tiene la necesidad de organizarse para conocer sus problemas y encontrar maneras de encaminar soluciones.

En lo que concierne a la lectura, la primera necesidad de una comunidad es reconocer esta práctica como una actividad que precede a la mayoría de las conquistas sociales de sus integrantes. Ella es el recurso que le permite obtener la información sin depender mucho de intermediarios e intérpretes, que ubica a cada uno frente a una serie de posibilidades, que le ofrece opciones para hacerse un poco menos autómata y más responsable por sus deseos y actitudes.

Leer, ¿Para qué? Las respuestas más obvias, nosotros ya las sabemos: no hay trabajo, existen restrictas oportunidades de alcanzar calidad de vida para los que no saben leer. El analfabetismo es excluyente. Lo más grave, sin embargo, es que –en el mundo contemporáneo– nuestro cerebro y nuestro lenguaje ya funcionan de acuerdo a las leyes sintético-semánticas de la escritura. Así, nuestra propia oralidad responde o no a las expectativas de una lengua escrita. Más dificultad de hablar corresponde a menos capacidad de lectura.

Por otro lado, sería necesario también que comprendiéramos que el letramento (la cultura pasada por la letra, por la ascendencia de la escritura) se extiende a múltiples lenguajes: de la moda a la TV, del cine al tráfico, de las relaciones familiares a la literatura, por la narración de historias, por la narrativa, pues ella excita nuestro imaginario y organiza nuestra narratividad. Justamente ahí, en la formación de nuestra capacidad de decir y de decirnos, está el extraordinario poder del lenguaje de potenciar nuestro pensamiento, de enseñarnos a pensar con alguna autonomía y criticidad –por asociación, por comparación– aparte de construir nuestra historia personal, nuestra intersubjetividad, nuestra identidad.

Narrar es expresar el ser que se va construyendo a través del lenguaje, de la lectura a la escritura, del mundo al texto y de vuelta al mundo. Nosotros, en realidad, para tener indicadores de nuestra cultura, leemos para mejorar nuestra calidad de estar en el mundo y de relacionarnos con los demás. Leyendo, descubrimos lo que se esconde en nuestros corazones y mentes como deseo sin nombre, como experiencia incomprendida y podemos alcanzar una identificación que nos ayude a romper con los horizontes estrictos de nuestro mundo.

Por eso, leer no es responder a cuestionarios sobre el autor o el estilo de época o de figuras de lenguaje, leer es comprender y dar sentido a nuestra propia historia y vida. La práctica de la lectura debe ser liberadora y no aumentar el fardo de nuestras limitaciones. La lectura, desde la receta de la torta de la abuela al impreso de un medicamento, de la publicidad al cuento, debe ser una celebración de nuestra participación en el discurso, en el lenguaje vivo que da sentido al mundo.

Tenemos, pues, razones de sobra para organizarnos en la escuela, en el condominio, en la fábrica, en la comunidad, para potenciar políticamente nuestras acciones de promoción de lectura. Al ser más chica una ciudad, más grande es su capacidad de organizarse de manera ágil para incentivar la lectura por todas partes. Siendo lectores, seremos, sin mayores problemas, promotores de lectura, convencidos que tenemos los beneficios de esta práctica. Y no es necesario esperar a que los representantes del Estado, es decir, de nosotros mismos, tomen la iniciativa y hagan todo solos. NOSOTROS PODEMOS HACERLO, EN NUESTRO MEDIO, CON LA ARTICULACIÓN DE INICIATIVAS Y RECURSOS LOCALES, UN BUEN Y PERMANENTE TRABAJO DE POLÍTICA DE LECTURA.

¿Cómo se daría este tipo de acción? Los liderazgos de la escuela, del condominio, en cualquier institución pueden esbozar un programa de lectura regular entre los miembros de su comunidad, teniendo en vista cambios, diálogos, reflexiones sobre lo que estamos leyendo de los periódicos y revistas a ciertas prácticas sociales de la administración pública. Por ejemplo, el caso es que no podemos ser de opinión (cosa fabricada por el medio), debemos tener además información, sensibilidad y capacidad crítica para que podamos ganar seguridad en nuestra habla y con ella, mejorar las condiciones de convivencia.

Pequeños comités que reúnan a representantes de las instituciones locales, con la participación del poder público local, exigido por el deseo de la comunidad, puede trazar un plan, cuyo asimiento sea el de la comunidad, su geografía e historia, disponiendo de la voluntad de actuar a favor de una sociedad lectora. No será difícil organizar círculos de lectura por todos los lugares, con o sin perfil temático, envolviendo la escuela, la fábrica, el cuartel, la radio, el cine, los hospitales y puestos de salud, las estaciones de transporte y la biblioteca pública y la escolar. El espíritu de la lectura se disemina con rapidez y alegría, como construcción común y no como tarea delegada a otros.

Para esta toma de actitud, no se depende de poder y sí de voluntad pública, de voluntad de acción a favor de muchos, antes que se alboroten por haber sido excluidos de los derechos sociales. Una escuela, una biblioteca pública, una asociación de promotores de lectura puede movilizar y reunir compañeros interesados en las ventajas colectivas del estímulo a la capacidad creativa y crítica de niños, jóvenes y adultos, teniendo en cuenta su participación activa en el diseño de una sociedad más justa, reordenada, que de paso al diálogo, en lugar de mantenerse en clima de beligerancia y violencia.

Freud, el creador del psicoanálisis, obcecado lector de mitos y tragedias, de romances y poesía, tiene una hipótesis bastante razonable de que -a ejemplo de los pequeños que aún no han desarrollado el lenguaje hablado y expresan sus necesidades con gritos, llanto y patadas- los hombres embrutecidos por la falta de dominio de las palabras y del discurso (esta lengua no es gramática, ni de diccionario, pero sí, lengua viva, en uso ) pasan a exigir con violencia. Esta destruye a los opositores, en lugar de tomar las diferencias para reconocer en la diversidad una oportunidad de luchar con la riqueza de la pluralidad, y de reacomodar y distribuir articuladamente, derechos y deberes; es decir, de desarrollar políticas de organización de lo social según la administración de necesidades y de responsabilidades.

La palabra responsabilidad tiene una misma raíz: respuesta y es ésto lo que podríamos hacer en las relaciones sociales : responder en lugar de reaccionar, sin considerar en la diferencia, la existencia de la alteridad.

Así, una pequeña institución puede emprender una acción articuladora de voluntades que reconozcan la necesidad de la promoción de lectores; en realidad, queriendo ciudades mejores, medio ambiente más cuidado, salud más protegida, aparte de más libros leídos y de mejor y más grande producción cultural. Reunidas algunas instituciones en comisión coordinada, con distribución y repartición de actuaciones definidas en común acuerdo y apoyados entre sí, existen ventajas de orden económico, de orden educativo-cultural y social. Veamos:
· Un mismo “ programa ” puede divulgar simultáneamente varias acciones de promoción de lectura en diferentes espacios y horarios para distintos públicos, envolviendo distintos lenguajes.
· Los acervos existentes pueden ser colocados en circulación, en bloques de lecturas temáticas, de acuerdo con las oportunidades traídas históricamente y no apenas por fechas magnas, pero sí según las circunstancias de la comunidad.
· Toda la comunidad puede organizar actividades lectoras, como un programa de cultura, entre cine, música, libros, contadores de historias, poetas, así como también discusión de medidas que afectan las decisiones de interés común.
· Los recursos pueden ser recolectados y compartidos en un plan común, envolviendo hasta los costos de reunión de otros agentes, especialistas de otras localidades y países.
· Debe realizarse un encuentro anual para la presentación de los reportes de actividades, de la evolución de los trabajos, corrección de las decisiones y de los rumbos alterados en el propio proceso de implementación de las acciones.
· La organización local se presentará como contrapartida de inversión, que los gobiernos estatal y nacional necesitan tener en cuenta en un plan articulado para todo el país.
· La acción debe tener visibilidad en los medios de divulgación locales, noticieros y periódicos, acompañando para el público el trabajo, de tal manera que contagie a otras comunidades y garantice el apoyo gubernamental.
· Los libros pueden estar en todas partes, desde consultorios médicos ( que en general, solo tienen revistas con chismes de la farándula y de los famosos ), hasta restaurantes, donde una carta con cuentos puede acompañar la de los platos.

Lo fundamental es una amplia y permanente formación de personas que vivan la práctica de la lectura en los espacios más diversos y en el uso de distintos lenguajes.

Claro está, que hacer política a partir de la sociedad civil es algo que se perdió con los griegos, sin embargo, es posible recuperar la práctica, cuando verdaderamente se quiere alcanzar un objetivo y se decide planear, cuidar estrategias y viabilizar, en común, un interés que envuelve la población como un todo.

Es de una serie de políticas microregionales que en un estado puede evaluar cuáles serían sus acciones concretas de apoyo a las iniciativas, conducidas por ciudadanos movilizados en las diversas instituciones de trabajo en cada municipio.

Es de una serie de políticas estatales que los gobiernos federales podrían ajustar sus recursos para fortalecer los proyectos en desarrollo, por la acción social integrada en otros niveles.

De esta manera, con seguridad, habrá menos riesgos de que los programas sean interrumpidos, que los liderazgos se transformen en personalismos, que las instituciones se atribuyan conductas de acciones verticalizadas. Las políticas de lectura así concebidas pueden generar autonomía de acción a mediano plazo y favorecer el aumento de bibliotecas de barrio, librerías, cine-clubes, museos, aparte de promover a investigadores, escritores, músicos, artistas plásticos, etc.

Finalmente, una política nacional de lectura se haría con la participación de personas e instituciones y sus proyectos no se desatarían tan fácilmente al despropósito oficial, ni al sabor de las vanidades personales.

Las políticas, elaboradas de distintas maneras, podrían ser un bello ejercicio de aprendizaje de la ciudadanía, mejor que la moda griega, incluyendo mujeres, ancianos, artistas, artesanos, sin exclusiones. El más grande obstáculo a ser vencido es la inercia en que las sociedades se metieron desde que los Estados se convirtieron en gestores de las vidas personales y sustituyen sus iniciativas de grupo.

Las políticas de lectura, sin embargo, sin ser mágicas, sólo se hacen a partir de lectores y no de electores no críticos y desinformados. No obstante, como diría Aristóteles, sin ética, la lectura seguiría siendo manipulación de sentidos; es decir, la lectura no es panacea para los males sociales, pero sí ayudaría bastante que cada uno pudiera y supiera leer por su cuenta, sin tutorías. Pues, la expresión pública en políticas no debe confundirse con políticas dictadas por el Estado al público.

Existen políticas públicas que atienden intereses muy particulares de gestores, editores y autores.

Existen políticas generadas por financiación privada, pero de carácter público y que, sin embargo, siguen limitando el interés público.

Porque hay también políticas públicas dictadas por el público –la sociedad civil– y destinadas al público, accesibles a todos, que podrían contar con inversiones de instituciones privadas –cajas y bancos, agremiaciones de industria y comercio, etc.- y que no dependan del Estado, pero que tengan el compromiso público de crear una mentalidad lectora a través de los medios masivos, de facilitar que los planes locales y regionales, de origen en la sociedad civil sean continuados y mantenidos por un cambio permanente de experiencias, con desplazamientos de expertos y fortalecimiento de bibliotecas públicas y escolares, aparte de centros culturales.

Las políticas de lectura no tienen una receta acabada, pero de todas maneras, se hace necesaria la constitución de una red de acciones asumidas colectivamente en cada comunidad, con decisiones concertadas interinstitucionalmente, que acojan las iniciativas y proyectos para apoyarlos y expandirlos hasta que las prácticas se tornen habituales en la experiencia de cada sujeto ciudadano.
http://www.cerlalc.org/revista_noviembre/n_articulo01_a.htm

LA FILOSOFÍA EN MÉXICO ¿PARA QUÉ?



Gabriel Vargas Lozano


El pasado 20 de noviembre se cumplieron siete años desde que la UNESCO, a iniciativa de la Federación Mundial de Sociedades de Filosofía (FISP) aprobó la celebración de un día destinado a la reflexión en torno a la importancia y significado de la filosofía. El día elegido, el tercer jueves de todos los meses de noviembre, coincide con el día en que probablemente nació Sócrates, hace 2 mil 477 años. Como se sabe, Sócrates fue el primer mártir de la filosofía. En la actualidad, la filosofía se ha vuelto una reflexión más necesaria que nunca debido a las graves y profundas interrogantes que emergen de un tipo de desarrollo científico-técnico; de las profundas desigualdades sociales; de la crisis de los sistemas ecológicos y de las complejas expresiones de un cambio histórico que se ha dado en llamar, a falta de un mejor nombre, postmodernidad o transmodernidad. A lo largo de su historia, la filosofía ha cumplido diversas funciones; sin embargo, las que me interesa destacar son, por un lado, su papel de crítica social profunda y por otro, el de prefiguradora de los cambios futuros. Un ejemplo evidente lo tenemos en la Ilustración francesa, en la cual los philosophes, al tiempo en que criticaban el absolutismo, proponían las instituciones de la modernidad (Rousseau, la democracia; Voltaire, la separación Iglesia-Estado; Montesquieu, la tripartición del poder; Diderot y D'Alembert, la Enciclopedia, entre otros). En cierto modo seguimos viviendo ese imaginario y nos encontramos en la búsqueda de uno que pudiera sustituirlo. Y ya no deseo nombrar las aportaciones de Kant, Hegel, Marx, Nietzsche, y en el siglo XX, de Russell, Sartre, Wittgenstein o Chomsky, entre tantos otros. En nuestro país existe una grave incomprensión sobre el significado y función de la filosofía. Las reflexiones en torno a la comunidad filosófica nacional parecen no interesar a nadie. Su repercusión en los medios culturales es escasa. Los canales culturales de televisión del Estado (22 y 11) no le otorgan ningún espacio. Se organizan una gran cantidad de conferencias, coloquios y congresos nacionales e internacionales pero poco interesa lo planteado en ellos. Se producen mas de veinte (¡veinte!) revistas filosóficas en el país y, al parecer, poco se leen. Además, desde hace años, el gobierno ha dejado de estar interesado en el desarrollo de la filosofía: Conaculta no otorga ningún apoyo y no existen concursos de temas filosóficos, seguramente porque sus directores consideran que la filosofía no pertenece a la esfera de la cultura. A las secretarías de cultura de los estados, empezando por la del DF, les tiene sin cuidado el impulso de la filosofía entre los ciudadanos. De igual forma, en estos años, las materias filosóficas han sido suprimidas o reducidas al mínimo en los planes de estudio del CCH o El Colegio de Bachilleres y, obviamente, no está contemplada en la reforma que en la actualidad está llevando a cabo el Gobierno Federal, en la enseñanza media superior, misma que pretende preparar a los individuos en “competencias y habilidades”, es decir “inglés y computación”. Por otro lado, ya no se han fundado Facultades de Filosofía en el país (este tipo de instituciones no existen en el sur de México) y, salvo algunas de la capital, las demás sólo cuentan con recursos mínimos para subsistir. En otras palabras, la filosofía dejó de ser el centro rector de la Universidad y ahora se le mantiene como parte de la decoración. ¿Cuáles son las razones de este grave hecho? La respuesta, a mi juicio, tiene dos vertientes: la primera está conformada por la tendencia del actual modelo de acumulación del capitalismo, que no sólo ha llevado al límite la cosificación de las relaciones humanas sino que ha buscado, mediante la utilización de las nuevas tecnologías, la exacerbación de lo que Karel Kosik llamaba “el mundo de la pseudoconcreción”. Es por ello que trata de eliminar en “el consumidor” (mercantil o político) todo pensamiento reflexivo para profundizar en los procesos de enajenación que sean útiles en la mercantilización y en la manipulación política de los ciudadanos. En esta misma dirección, un capitalismo subdesarrollado como es el nuestro, sólo se dedica a reproducir lo creado en los grandes países desarrollados. Es por ello que el pensamiento filosófico crítico (porque también lo hay acrítico) tiende a ser excluido. Quienes dirigen la educación en el país no entienden (y ¡ojo! ésta sería una tesis a su favor) que la filosofía posee una serie de disciplinas como la lógica, la ética, la estética, la filosofía de la política, la filosofía de la cultura, que podrían contribuir activa y creativamente al desempeño competente de cualquier actividad. Existe también otra respuesta a la actual situación de marginalidad y cerco de la filosofía. Nuestra comunidad filosófica en tanto comunidad ha hecho muy poco por hacer valer a la filosofía en el espacio público. Lo más notable ha sido un excelente texto que se hizo llegar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación , redactado por investigadores del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM y apoyado por muchos de nosotros en contra de la penalización del aborto. Seguramente, dicho texto coadyuvó en la decisión de los ministros para avalar las reformas hechas por la Asamblea del DF, así como en la labor exitosa de salvamento de un programa de radio semanal que el Gobierno del Estado de Jalisco pretendía eliminar mediante diversos pretextos. Más allá de esto, la comunidad filosófica no ha realizado un esfuerzo de divulgación similar al que realiza la Academia Mexicana de la Ciencia para la defensa y comprensión pública de ésta. Además, tanto la comunidad filosófica como la sociedad misma deberían adoptar la propuesta que hace la UNESCO, a través del libro colectivo Philosophy: school of freedom [Filosofía: escuela de libertad], en donde se sostiene, entre otras cosas, lo siguiente:
1. La filosofía no es para una élite complacida en su torre de marfil. La filosofía es un beneficio público que debe ser enseñada a los niños, los adolescentes y los adultos; en las universidades, en el espacio público y en el ámbito privado. 2. La filosofía, como hemos escrito, tiene los instrumentos idóneos para formar a un ciudadano preparado y organizado mentalmente. 3. La filosofía contribuye al conocimiento de los grandes problemas de la humanidad. 4. La filosofía contribuye a construir lo que nos falta en México: una auténtica democracia, debido a que fomenta el diálogo racional y la constitución de la ciudadanía.
Agregaría que una filosofía diurna, es decir, consciente del mundo en que vivimos, orienta a los individuos en la existencia. Hoy padecemos una enorme crisis de valores, y si la enseñanza de la filosofía todavía es mejor, contribuye a la construcción de las instituciones del futuro. La filosofía en México, desde el pensamiento pre-hispánico hasta nuestros días, ha formado parte del debate por la conformación de la sociedad mexicana. Diría más: no puede comprenderse en forma cabal del desarrollo de nuestra historia sin una reflexión sobre la contribución de la filosofía. En contraste, ésta ha desaparecido de las carreras de historia, y es importante recordar que no pueden entenderse los procesos políticos actuales sin una filosofía moral y política. Tampoco pueden entenderse las consecuencias del desarrollo de las ciencias de la vida sin una reflexión procedente de la bioética. Por todo eso es muy extraño que la filosofía brille por su ausencia en un país que, como el nuestro, se halla hundido en la crisis económica, política, moral e ideológica.
Gabriel Vargas Lozano, ex presidente de la Asociación Filosófica de México,
es profesor-investigador del Departamento de filosofía de la UAM-I .

http://www.jornada.unam.mx/2008/11/23/sem-gabriel.html


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lunes, 17 de noviembre de 2008

Y USTED ¿CUÁL LIBRO ESTÁ LEYENDO ESTE MES?



De la lectura y sus vicios (1)
Marcelo Medrano

Buen día, amable lector.
Mmm, ¿lector?
Vaya inquietud con la cual amanezco:¿hay lectores en este país?, ¿cuántos?, ¿dónde encontrarlos?
Ya, ya, me dice, ya va usted a hacer preguntas raras: ¡claro que hay lectores!, con un relativamente bajo nivel de analfabetismo, las personas en su cromática variedad saben leer en este tricolor país.
Las personas aprenden a leer desde cuando están en la escuela, ¿o no sabía usted eso?… ¡y viene a preguntarme, haciéndose el interesante, si la gente lee!
Con esas ridículas preguntas, me está haciendo perder el tiempo de este domingo, ¡¡leyéndole!!
Intento reponerme de esa reprimenda llena de argumentos: si, en un país, millones de personas han cursado por la escuela y el colegio, ellas saben leer, y lo único que estoy haciendo es un escándalo.
Un escándalo dominguero, que es peor. Pero, estimados lectores, si bien aprobar los cursos en el sistema educativo puede indicarnos que el prójimo sabe leer, ¿el saber leer garantiza que existan lectores? ¿Cuántos libros hemos leído en este año?, ¿al menos uno por mes?...
¿Vio? Y sigue con lo mismo: ustedquiere convencernos que el lector es quien lee libros, y nada más. Sigue exagerando.
Permítame, y en esto me darán la razón los profesores de este país:
cuando, en el colegio o universidad, el maestro plantea la lectura de un libro recibe preguntas de este tipo: ¿cuántas páginas tiene? (más de 20 páginas es unlibro gigantesco), ¿con qué tamaño de letra está impreso el libro? (si el tamañode letra es similar al de este editorial, la ceguera cunde y los dolores decabeza y oculares se avizoran), ¿tiene gráficos, dibujos, imágenes?, ¿no? (y el libro se vuelve un campo gris lleno de obstáculos, y muy aburrido).
Si tiene un índice de temas o capítulos: ¡es ‘un montón’!, y ¿hay que hacer resumen?, ¿acaso no confía en la lectura del alumno?; además, ¿usted cree que no tengo otras cosas más importantes por hacer?..., preguntas que se acompañan con una gestualidad de aversión en rostros y cuerpos.
El profesor que no haya tenido tal bombardeo de argumentos, que lance la primera piedra, y el padre que no haya atravesado por esa situación que lo haga también.
Y este es nuestro primer punto: hay que diferenciar una educación que cultive lectores de una educación que dé a la lectura la característica de ‘lectura de sobrevivencia’;
es decir,una lectura que sirva únicamente para leer el horóscopo, tomar el bus o recibir mensajes de celular, para someterse a la publicidad, repasar los apuntes de las clases recibidas o devorar las revistas femeninas y del corazón, o las masculinas y deportivas, o las de farándula…
De allí, pasamos al segundo elemento: en colegios y universidades, ¿cuántos libros, aparte de artículos,revistas especializadas y periódicos, leen los alumnos?, ¿cuántos de aquellos libros son efectivamente leídos, trabajados, desmenuzados?, ¿acaso no se construyen hábitos, más que de lectura, de sobrevivencia ante las obligaciones académicas? Y, una pregunta más crítica todavía,… que la dejo para la próxima semana, estimado lector
(2)
No piense que le he esperado toda una semana por la segunda parte de su artículo; la verdad consiste en que soy generoso con usted y quiero leer la continuación de sus argumentos respecto a la lectura y los lectores: este noviembre me encuentra con gran generosidad para con el prójimo, incluido usted, estimado editorialista.
Nos había dicho -lo recuerdo- que el tipo de lectura que se enseña en colegios y universidades es una ‘lectura de sobrevivencia’ ; es decir, para los menesteres cotidianos de las clases y las revistas de farándula, para la publicidad, los celulares y un gran etcétera.

Había también usted planteado que la lectura que desarrolla el alumno en esas universidades y colegios es, exclusivamente, una lectura para cumplir con las labores académicas, nada más.

Pero, aunque diga eso, habría que preguntarles a los profesores qué opinan al respecto… ante lo cual, le respondo, estimado y paciencioso lector, que efectivamente hay que preguntarles a los profesores de escuelas, colegios y universidades, qué han leído en este último mes.
Si los ve: ¡pregúnteles!: aparte de los memos y las evaluaciones, de los libros de grado o curso, y los eternos y amarillentos copiados, anímese a mirarles a los ojos para hacerles la pregunta de cuántos libros, el eminente y respetado profesor, ha leído en las últimas semanas.

¡¡Ufff, las sorpresas que se llevará!!
Y anímese, y repita también esa inquietud dirigiéndola hacia las autoridades de esos centros educativos.
Puede llevarse algunas sorpresas.

Jajaja, asústese usted, sorprendido lector, si, con franqueza y sabiduría y sapiencia, las autoridades o profesores le responden que han devorado toda la colección de Carlos Cuauhtémoc Sánchez, Paulo Coelho y especímenes similares, para dar solo un ejemplo. O ‘los hombres son de Marte y las mujeres son de otra parte’, o ‘alguien se ha robado mi queso’, mi celular o lo que sea…
¿Qué?, ¿le sucede algo?, ¿por qué se sonroja y baja la mirada?: ¡no me diga que usted ha sido ávido lector de esas inestimables joyas literarias!
Preocupa ante todo el asunto, ¿no le parece?
Pero, quiero compartirle dos ideas:
(1) el lector es alguien que se ejercita: de libros simples y accesibles debe proceder a enfrentarse a los complicados, largos, voluminosos: hay una voluntad de enfrentamiento, en ello reside la avidez de la lectura –después viene el disfrute;
(2) el lector siempre es un ‘lector militante’: no puede dormir tranquilo si las librerías se llenan de libros del tipo ejemplificado arriba; no puede relajarse si sabe que los libros son la mercancía de valores estratosféricos; no descansa al saber que a sus hijos, nietos, vecinos e hijos de vecinos se les da a leer, en colegios y escuelas, basura pintoresca, pero basura al fin;
se rasga la cabellera y las cejas al enterarse que los clásicos de la literatura, sociología y física, se eliminan del pénsum académico…
en definitiva, el verdadero lector no duerme, tal vez descansa, porque, en el fondo, le enfada que un libro, al cual un posible lector no tiene acceso, se quede en solitario guardando sus palabras.
Artículo editorial tomado de la ediciónimpresa de Diario El Telégrafo (Ecuador), del domingo 09 de noviembre del 2008.

sábado, 15 de noviembre de 2008

MUY BUENA IDEA DEL BANCO DEL LIBRO DE VENZUELA



Canje Bibliovan 2008



Servicio itinerante de canje de textos escolares en la ruta de la BibliovanCada año, al inicio del periodo escolar anual, el Banco del Libro abre al público el Servicio de Canje, que permite cambiar, totalmente gratis, libros de texto usados (en buen estado de conservación) por otros del siguiente año académico, sin importar la asignatura de que estos sean.Establecido desde 1960 en las instalaciones del Banco del Libro, este es el servicio más antiguo y popular de nuestra institución, con el cual ha desarrollado una acción pionera en el país y en América Latina –constituye una excelente alternativa de ahorro, especialmente para las personas de menores recursos, que en algunos casos llegan a canjear hasta 8 de 10libros solicitados, sin costo alguno- A partir del año 2000 este servicio se realiza además de forma itinerante. La Unidad Móvil de Lectura (UML) o Bibliovan visita escuelas y comunidades de la Gran Caracas con el fin de facilitar el canje a quienes no pueden dirigirse a las instalaciones del Banco.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Tristes noticias: Murió Paco Ignacio Taibo I

viernes 14 de noviembre de 2008 → Cultura → Murió Paco Ignacio Taibo I, escritor que “siempre enseñó las artes de resistir”
■ Evocación, más que tristeza, entre quienes acudieron a su casa para despedir al periodista
Murió Paco Ignacio Taibo I, escritor que “siempre enseñó las artes de resistir”
■ Para mi padre el periodismo era una mezcla de técnica y oficio con llama sagrada: Taibo II
■ Fue alguien que rendía tributo y homenaje constante a la vida, manifestó su hijo Benito
Arturo Jiménez
El poeta Benito Taibo y el narrador Paco Ignacio Taibo II flanquean a su madre, Maricarmen Mahojo, viuda del periodista y escritor Paco Ignacio Taibo I, cuyos restos mortales fueron velados ayer en su casa de la colonia Condesa. Al fondo, Carlos Taibo también hijo del creador de El Gato Culto Foto: Cristina Rodríguez
Siempre abierta para recibir a decenas de amigos y admiradores en innumerables tertulias, la puerta de la casa de Paco Ignacio Taibo I, en la calle de Culiacán, en la Condesa, permaneció de nuevo franca ayer para que este escritor y periodista asturiano y mexicano pudiera ser despedido por última vez, al fallecer a los 84 años a causa de una neumonía y luego de varios años de padecer el mal de Parkinson.
Pero, como él mismo lo hubiera deseado –según dijeron dos de sus tres hijos: el narrador Paco Ignacio Taibo II y el poeta Benito Taibo, así como su nieta Marina Taibo III, fotógrafa–, la atmósfera de la casa fue envuelta más por el buen ánimo y la evocación que por la tristeza, pues Taibo I vivió de manera “intensa, apasionada, generosa, honesta, congruente y con un sentido del humor muy potente”.
El cuerpo de Paco Ignacio Taibo I (19 de junio de 1924-13 de noviembre de 2008), colocado en ataúd en la sala de su casa, cubierto con un sarape, fue velado ayer y este viernes será cremado a las 11 horas en ceremonia privada.
Siempre una sonrisa
Generosos como su padre, Paco Ignacio Taibo II y Benito recibieron y atendieron a amigos y periodistas, y destacaron valores del fallecido y de la familia, como el espíritu de tribu, el cual, dijeron, es colectivo, comunitario.
“Para mi padre el periodismo era una mezcla de técnica y oficio con llama sagrada; no lo consideraba un negocio sino una misión, la voz de quienes no la tienen; él decía: trinchera que agarres, úsala”, dijo Taibo II, y compartió que siempre le enseñó “las artes de resistir”.
Recordó “su extraño respeto por la televisión”, su crítica a la izquierda por sólo satanizar a ese medio y dejar libre esos espacios para que “se cuele toda la mediocridad”, su conflicto con Emilio Azcárraga o sus aportes cuando dirigió los noticiarios del Canal 13.
“También usó el cine y la gastronomía para hacer sociología”, dijo, y resumió: “Fue un privilegio haber sido hijo de Paco Ignacio Taibo I, desde todos los puntos de vista: profesional, personal, amoroso.”
El poeta Benito Taibo dijo: “Mi padre deja una enseñanza moral y ética, que es lo más importante. Ha sido un privilegio ser su hijo y un verdadero honor, porque no era sólo un padre sino un maestro. Papá siempre pensó que este era un mundo maravilloso, a pesar de algunos de los habitantes del mismo. Él fue alguien que hacía un tributo y un homenaje constante a la vida. Pese a sus muchas enfermedades en los años recientes, te acercabas a él y siempre seguía sonriendo”.
Incluso la nieta, Marina, hija de Taibo II y de la promotora cultural Paloma Sáiz, directora de los Libro Clubes del GDF y la Feria del Libro del Zócalo, compartió varias anécdotas, como cuando viajó toda la familia a Nueva York, ciudad que le gustaba sobremanera a Taibo I, o cuando ella visitó por primera vez París con sus abuelos.
Escribió varias novelas y deja una obra inconclusa que Benito y Paco II revisarán para publicarla.

Buenas Noticias! Aunque las autoras sean venezolanas...








Libro infantil mexicano, entre las 10 mejores publicaciones ilustradas del año: NYT

Directora de editorial Tecolote afirma que la obra es una nueva experiencia para la lectura


México, DF. Como una muestra palpable del buen nivel que tienen las publicaciones mexicanas infantiles, El libro negro de los colores, de las venezolanas Menena Cottin y Rossana Faría, fue distinguido por el influyente diario estadunidense The New York Times como uno de los 10 mejores libros ilustrados del año.

Así lo dio a conocer hoy la directora de Ediciones Tecolote, María Cristina Urrutia, quien expresó su satisfacción por este gran logro que, en primera instancia, dijo, se traducirá en una enorme promoción para este sui generis libro, al cual definió como toda una experiencia.
Entrevistada en el estand que ocupa su editorial en la 28 Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ), que se inauguró este viernes, explicó que el libro está hecho totalmente en negro, sólo con algún texto en blanco, e ilustraciones realzadas en barniz negro.
Cuenta la historia de un niño que platica cómo su amigo Tomás, quien no puede ver, es capaz de percibir los colores con el resto delos sentidos.
Más que un libro racional, dijo, se trata de toda una experiencia que invita al lector a jugar con esta capacidad de imaginación y de exploración de las sensaciones.
Cabe destacar que el libro ya había ganado otro importante premio, el año pasado, en la Feria del Libro de Bolonia, Italia. http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2008/11/14/libro-infantil-mexicano-entre-las-10-mejores-publicaciones-ilustradas-del-ano-nyt